En el almacenamiento de productos químicos industriales, es esencial proteger los activos contra medios agresivos.Los tanques protegidos con ánodo proporcionan una solución avanzada diseñada específicamente para contener electrolitos altamente corrosivos, con ácido sulfúrico concentrado como aplicación principal.Esta tecnología combina recipientes de acero al carbono estándar con sistemas de control electroquímico sofisticados para prevenir eficazmente la corrosión, protegiendo tanto el equipo como la calidad del producto.
Este método opera con un principio distinto en comparación con los sistemas catódicos, aprovechando el comportamiento electroquímico de los metales en entornos específicos para inducir un estado de pasividad.El componente central del sistema es un potencializador que controla con precisión el potencial eléctrico de la superficie interior del tanqueAl mantener este potencial dentro de un rango pasivo cuidadosamente definido, el sistema promueve la formación de una capa de óxido robusta y auto-reparable en el acero.Esta película pasiva actúa como un escudo impenetrable, aislando el metal base de los electrolitos corrosivos y deteniendo los procesos de oxidación.
El sistema de protección se basa en un circuito de control de circuito cerrado con varios componentes clave:
Este método de protección es una norma comprobada en las instalaciones que manipulan grandes cantidades de ácidos minerales, en particular: